Trampantojos en el mundo de las artes

Trampantojos en el mundo de las artes

¿Qué son los trampantojos?

Nosotros vamos a hablar en el post de los trampantojos en el mundo del arte. 

Pero pueden darse en muchas más disciplinas incluida, por ejemplo, la cocina.

En las artes escénicas como en el cine y en el teatro se han usado mucho, sobretodo antes de efectos especiales y en decorados, como por ejemplo, para ampliar la profundidad del escenario y así poder añadir multitud de planos.

« ¿A quién va Usted a creer, a mí o a sus propios ojos? » Groucho Marx.

Cuidado porque su éxito se basa en la destreza del artista para jugar con las perspectivas y lograr efectos ópticos.

En el caso del trampantojo lo que ocurre es que tiendes a creer más a tus sentidos, sentidos que el artista ha utilizado para su interés en conseguir engañar a tu cerebro.

En el mundo del arte, en concreto, de la pintura los trampantojos suelen basarse  en el claro obscuro y la perspectiva.

Trampantojo viene del francés trompe-l’oeil, que podemos traducir al español como engaño al ojo.

Es una técnica artística de representación muy realista, utilizada principalmente en pintura, mediante la cual los objetos se representan con un detalle  fino y buscando la perspectiva para crear una ilusión óptica tridimensional en una representación bidimensional  como suele ser un cuadro o de un mural, en caso de trabajarse sobre este tipo de superficie.

La técnica consigue distorsionar nuestra percepción visual jugando, intencionadamente, con la perspectiva y otros elementos ópticos, en un juego para determinar lo que es real y lo que no lo es.

Trampantojo es pues una forma de pintar de manera que parezca que lo que observas percibas como que no está pintado, sino que es la realidad o, si se prefieres:

“Una pintura que se esfuerza en imitar sin errores a la realidad». Georges Perec

Ejemplo de pintura callejera ilusionista en 3D de Edgar Müller. Fuente: Cultura Colectiva (revista).

El Trampantojo en la arquitectura

Aunque sobretodo se conoce por la pintura, los trampantojos se han utilizado igualmente en la arquitectura. 

El trompe-l'oiel ha sido un recurso decorativo propicio para lograr una mayor sensación de profundidad en los techos y en las paredes muy utilizado desde la antigüedad clásica hasta nuestro días.

En el arte romano ya se recogen los primeros testigos de este uso, siendo rescatado por los renacentistas y utilizado en estilos posteriores.

Un ejemplo típico de trampantojo sería el mural representaba una ventana, puerta o pasillo para sugerir una habitación de mayor tamaño. 

Con una mayor comprensión de la perspectiva en el Renacimiento, pintores italianos del  final del Quattrocento, tales como Andrea Mantegna, 1431-1506, y/o Melozzo da Forlí , 1438-1494, comenzaron a pintar escenas en los techos, principalmente frescos, empleando técnicas de perspectiva visual como el escorzo, a fin de crear la impresión de mayores espacios al ser vistas desde abajo.

A este tipo de trampantojo aplicado especialmente a los techos, se conoce como “di sotto in sù”, “de abajo a arriba” en italiano.

Muchos palacios e iglesias decoraron sus muros y techos con estos elementos que representaban elementos arquitectónicos, fingían balcones, puertas, columnas, habitaciones o paisajes de fondo abiertos.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que en el barroco se continuó con esta tradición elevando incluso su grado de maestría. 

Sorprendente es lo que logra Andrea Pozzo con la falsa bóveda pintada sobre tela que realizó en la iglesia de San Ignacio en Roma sobre el año 1685.

x Cúpula San Ingacio es un Tranpantojo muy logrado

Incluso hoy en día sigue siendo una técnica muy atractiva para decorar y mejorar estéticas urbanas.

Pero no siempre ha tenido, el trampantojo, este fin utilitario de complemento decorativo en la arquitectura.

El trampantojo en el mundo de la pintura

Muchos pintores a lo largo de la historia agregaron técnicas de trampantojo a sus obras.

Vittorio Carpaccio (1460-1525) y Jacopo de’Barbari (1440-1516) agregaron esta técnica a sus cuadros, explorando y jugando con la imagen y la realidad. 

Un uso de la técnica que se ha ido afianzando con el paso de los años.

En este tipo de obras podrás encontrar moscas posadas sobre la pintura, una cortina ocultando parte del cuadro, un trozo de papel pegado a un tablero que en realidad no existe, una persona saltando fuera del cuadro, etc.

El engaño puede surgir invadiendo el espacio del espectador, es decir, cuando la pintura se proyecta abandonando los límites del lienzo. 

Tentando, así, a quien observa a tocar el cuadro para comprobar si se trata de una mera ilusión.

Los estilos manieristas y barrocos de las iglesias jesuíticas de los siglos XVI y XVII incluyen a menudo ejemplos de trampantojos pintados en las bóvedas, dando la impresión óptica de cielos abiertos para acoger la Ascensión de Jesús o de María. 

Pero para que comprobéis que el tema viene de largo una divertida historia nos la cuenta el escritor de la antigua Roma, Plinio, en su enciclopedia Historia Natural.

"Siempre según Plinio los pintores griegos Zeuxis y Parrasios se disputaban cual de ellos era el que mejor representaba la realidad en sus obras. 

Parece que ambos se obligaron a pintar un mural para determinar quién era realmente el mejor pintor, al menos el que mejor imitaba la realidad.

Zeuxis reclamó para él la condición de vencedor cuando algunas aves se acercaron a sus uvas pintadas para comérselas. 

Con cierta urgencia le pidió a Parrasios que retirara la cortina que tapaba su obra para poder verla. 

Para sorpresa de Zeuxis ninguna tela cubría la pintura de su contrincante. Siendo Parrasios el ganador de esta contienda."

Pintores contemporáneos como René Magritte, Pablo Picasso o Georges Braque, también, han provocado el engaño visual. 

Los cubistas recurrieron a la técnica del trampantojo en algunos de sus collages cuando buscaban imitar trozos de materiales como la madera o el papel que pareciendo estar adherido al lienzo en realidad no sólo no estaban adheridos sino que simplemente estaban pintados en el lienzo.

Quizá una de las obras que mejor representa lo que es el trampantojo la realiza Pere Borrell  en su obra "Huyendo de la crítica" (1874) con el niño saltando fuera directamente del cuadro.

Pere Borrell - Huyendo de la Crítica

Pero el trampantojo se moderniza, se le busca nuevas aplicaciones en el interiorismo donde aún hoy sobrevive e igualmente está muy vivo tanto en el arte callejero y en el arte urbano.

Artistas callejeros

Algunos artistas callejeros se han especializado en hacer trampantojos de pavimentos de las ciudades, que tienen que ser contemplados desde una perspectiva precisa para ver el efecto que el artista quiere provocar. 

Estos trampantojos son realmente dibujos anamórficos. 

Una anamorfosis es una imagen deformada de tal manera, que sólo es perfectamente visible cuando se observa desde la perspectiva adecuada. 

En este caso, el dibujo se construye proyectado sobre un plano oblicuo, de tal manera que queda ininteligible o simula una imagen bien diferente si no se mira desde el punto de vista exacto adoptado para la proyección. 

Los diseños así construídos adquieren un realismo 3D superior al de otras técnicas, la obra se eleva sobre el pavimento nos parece real, pero esta, aunque parezca otra cosa, es una pintura.

artistas callejeros

Arte urbano

Muchos trampantojos se han desarrollado como arte urbano, "street art", un estilo de arte reciente relativo a las ciudades y la vida urbana ejercido generalmente por artistas que utilizan la ciudad, o al menos partes de ellas como su lienzo.

Trabajan sobre paredes medianeras de edificios a diferentes alturas o paredes anodinas y sin gracia convirtiéndolas en auténticas obras de arte. 

Simulan edificios donde no los hay o agujeros a través de los cuales se ve el interior imaginado de las casas, etc, etc. 

Normalmente son obras de colectivos de artistas y tienen un impacto notable en el paisaje urbano que es transformado mediante este tipo de arte.

El "street art",  dado que se desarrolla en espacios públicos, es controvertido ya que ha provocado que en muchas ocasiones estos artistas urbanos hayan sido vistos como vándalos destructores de la propiedad privada, aunque ellos mismos no se ven como tales sino como elementos dinamizadores del arte en la ciudad.

Todos los comentarios

Leave a Reply